DESBASTES Y TAMIZADO

Cornova fabrica dos tipos de tamices: de limpieza automática tamiz reja circular y el tradicional tamiz estático diseñados ambos para realizar la separación sólido-líquido en todo tipo de aguas: residuales, abastecimiento y de proceso.

Ambos tamices están formados por una rejilla filtrante, en acero inoxidable, sobre un cuerpo bastidor construido en PE. La rejilla filtrante es del tipo Johnson, constituida por mallas de sección triangular dispuestas horizontalmente. Esta configuración permite un filtrado tangencial que presenta muchas ventajas frente a la filtración normal, donde el flujo y las partículas que contienen inciden perpendicularmente en la superficie filtrante.

TAMIZ REJA CIRCULAR

El caudal a tamizar llega, por gravedad o bombeo, a un cajón desde el que rebosa por todo lo ancho de la rejilla.

El agua atraviesa la rejilla, cae al compartimento de recogida inferior donde es conducida por gravedad a la salida. Las partículas sólidas quedan retenidas en la superficie y son desplazadas de forma mecánica mediante un brazo con cepillo accionado por un motor reductor que las desplaza hacia un extremo de la rejilla donde un dispositivo basculante las separa del cepillo provocando su descarga por gravedad, a través de una tolva, a un contenedor o depósito situado en la parte inferior.

En función de la cantidad y naturaleza de los sólidos a separar se fabrican tamices con dos o cuatro brazos de cepillos. En caso de que se requiera una luz de paso muy pequeña o con sólidos complicados que saturen o atasquen rápidamente la rejilla, se habilita una opción de limpieza extra con agua a presión (100 bar) mediante una batería de boquillas situadas en uno de los extremos del brazo y que de forma automatizada realiza una limpieza periódica de la rejilla filtrante similar a la que se podría hacer de forma manual mediante una máquina de limpieza a presión.

Este tipo de tamiz es más eficiente que los tamices rotativos en los que en la mayoría de las ocasiones los sólidos traspasan el tamiz en la zona de contacto entre el tambor filtrante y la rasqueta de retención.

El tamiz se completa con una reja o capota de protección frente a riesgo atrapamiento. Marcado CE.

TAMIZ ESTÁTICO

El caudal a tamizar llega, por gravedad o bombeo, a un cajón o compartimento superior. Una vez lleno rebosa de forma homogénea repartiendo el agua bruta a filtrar por todo el ancho de la rejilla.
Mientras que el agua atraviesa la rejilla las partículas sólidas quedan retenidas en la superficie y son desplazadas progresivamente por el flujo de agua hacia abajo hasta llegar a la zona inferior donde son descargadas por gravedad a una tolva que emboca los sólidos a un contenedor o depósito situado en la zona inferior.

Durante el tránsito las partículas sólidas van escurriendo y al ser desplazadas por el agua se consigue un efecto autolimpiante. En función de la naturaleza del agua y de las características de los sólidos puede ser necesaria una limpieza periódica que ha de realizarse de forma manual.

La ventaja de este tamiz es la la sencillez de operación: no tiene partes móviles, ni accionamientos eléctricos. Sin embargo no es el más adecuado para el caso de que la naturaleza o cantidad de sólidos presentes en el vertido atasquen o saturen rápidamente la rejilla de forma que la limpieza manual necesaria sea tan frecuente que los costes de operación se disparen. En ese caso se recomienda un tamiz automático tipo reja circular.